RELIGION Y ESTADO
El Estado cumple una función sobre el pueblo, la cual debería de ser especifica, la de brindar el bienestar común al pueblo. Sin embargo, muchas personas aun siguen creyendo que la intervención de la iglesia en los asuntos políticos posibilitaría una mayor “flexibilidad social” ante el cumplimiento de los roles de las autoridades.
La religión y el estado son dos apartados completamente fuera de línea, ninguno debería de inmiscuirse en los asuntos del otro y viceversa, pero esa necesidad de que mejore la situación del país avala a la opinión del publico y a una mala interpretación y quizás, una mala conjunción de ideas acerca de estas dos entidades.
Cabe destacar que en el Paraguay mas del 70% de la población profesa la religión católica, y la mentalidad esta centrada en la necesidad de la “ayuda divina” ante el poder, tanto que, como ejemplo, influyo el hecho que un candidato a la presidencia de la republica sea ex obispo, y el pueblo confíe en sus “aptitudes” pasadas.
La doctrina moralista que impone el catolicismo de por si hace creer a la gente que las limitaciones, responsabilidades y restricciones están controladas, tanto que, la iglesia pueda influir en cargos políticos con opiniones o decisiones extremistas acerca de la vida social de un país.
No cabe duda que el interponer dos elites de gran magnitud como la iglesia y el estado seria un contraste extremista, las opiniones acerca de ello difieren, ante todo, la realidad implica otra cosa: la idolatría política y la iglesia imponen y condenan al pueblo con falsas creencias moralistas.
La iglesia es una entidad que despilfarra dinero, al igual que el Estado, sin embargo, una entidad subordinada por clérigos ¿Por qué desperdicia tanto dinero en vez de ayudar a los mas necesitados? , al igual que el estado, ¿por que aquellos que están en el poder se preocupan por superficialidades y no por el bien común de la sociedad?.
El punto de partida cierra con decir que simplemente la Iglesia y el estado no pueden trabajar en conjunto, siendo dos entidades con funciones diferentes, pero que sin embargo, no cumplen una labor social necesaria que en realidad debería de ser una responsabilidad social.